viernes, 26 de julio de 2013

Los que fueron y ya no son: los "ex"


Creo que sentí una especie de obligación "retórica" de hablar de un tema tan controversial y cotidiano como son "los ex", para ser sincera pensé mucho para ponerle un título pero no encontré mejor estrategia que ser directa. Valga recalcar que se hablará del papel de esa figura que tiene el/la ex dentro de una nueva relación, porque para hablar de ese tema pueden haber muchas aristas...

Y ¿Por qué hablar de ell@s? Porque esas simples 2 letras han sido (y sin duda seguirán  siendo) motivo de innumerables discusiones de pareja, es como si sólo nombrarlas trajera a esa persona al presente, como el mito de "bloody Mary", si se repite tres veces su nombre ¡aparece! Y si en su ausencia es un problema fantasmagórico, peor en su presencia o intento de reacercamiento. 

Claro que no es aplicable a tod@s l@s ex, porque esta palabra se usa para todo tipo de "involucro" sentimental, y ahí como hay quienes sólo tienen 1 ex, hay quienes enumeran con este prefijo a antigu@s novi@s, vaciles, aquell@s con quienes sólo salían... y entonces algunos aún son amigos, otros no tienen importancia, pero siempre hay el/la innombrable, y ese innombrable puede ser de esos tipo Boomerang que no importa que tan lejos los mandes siempre vuelven o los atazagorafobicos que  aparecen en redes sociales o como sea, como pueden ser de esos convertibles que después de terminar es que adelgazan, comen sano, deciden vestirse a tu gusto y ahora resulta que visitan los sitios que contigo nunca quisieron ir, o en el mejor de los casos de esos que se los trago la tierra, pero son los más escasos.

Lo más curioso en todo caso es que todos podemos ser el/la ex de alguien, esa persona cuyo nombre mata momentos, pero ¿Cómo saberlo? En verdad que no me había puesto a pensar en alguna mujer erizándose al escuchar mi nombre, o anécdotas que me involucren, peor si es que me han visto en una foto y en la calle me reconocen y dicen a su acompañante «ella es la ex.... »; y como es típico, ese o esa ex es un buen foco de atención para todo tipo de críticas, y tiene que tener defectos que permitan quedar bien cuando se compare con uno, para que al final "él/la actual" sea una mucho mejor opción, como ocurre en la vía contraria cuando el o la ex es uno y tiene que encontrarle las falencias al nuevo/a.

Entonces, me pregunto qué tal si no existiera tal prefijo, que toma sitio de sustantivo para referirnos a quien "fue y ya no es"; qué tal si simplemente nos evitáramos el prefijo y habláramos con el simple sustantivo pero conjugando cada oración en pasado... entonces ya no diríamos "es mi ex", sino "fue mi novi@" o decirles por su nombre y enfrentar el fantasma… y así los condenaríamos al pretérito y a que dejen de ser leyenda para sólo ser historia...  pero si somos sinceros ya que tenemos esa palabrita lo más seguro es que sigamos usándola y que mientras así lo deseemos nuestro pasado siempre encuentre la vía neuronal para ser un constante recuerdo.

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martes, 2 de julio de 2013

La hora de las "Ideoplastias"

A partir de una publicación en mi facebook personal que hacía una comparación de tipo jocoso entre las cirugías estéticas y la necesidad de reestructurar nuestras ideas, utilizando este neologismo "ideoplastia" que no sé si yo lo habré inventado pero me pareció muy adecuado para mi planteamiento, se generó una polémica algo indirecta con personas que lo tomaron en un sentido peyorativo, y me inspiró a generar esta entrada para poder detallar esta iniciativa de cambio ideológico. 

¡Creo que ha llegado la hora de que nos preocupe más la talla de nuestros pensamientos que la de nuestros pantalones!

Aunque la cirugía ha logrado la experticia en reparar los defectos o carencias físicas, lastimosamente aún no encuentra la técnica para dar lo que la naturaleza no dio  neuronalmente hablando. Y para los paranoicos con delirio autorreferencial aclaro que no estoy en contra de quienes ven en la cirugía plástica un adyuvante para su estética.
Pero sí soy activista en mi iniciativa de que cada uno de nosotros, tras un mea culpa encuentre la mejor manera de flexibilizar sus ideas, que puedan entender razones y defenderse con argumentos válidos y variados, que no sean influenciables o maleables al entorno por costumbre o acostumbramiento. ¡Que busquemos en la historia, las ciencias, literatura, música, arte, clásico y/o contemporáneo, un abono para las mentes que aún pueden ser sembradas! ¡Es hora de que pensemos en mejorar la cosecha! Encargarnos de que a nuestro alrededor hayan debates fructíferos, exposición de pensamientos, que nos entrenemos en usar nuestra creatividad, y expresarnos correctamente verbal y corporalmente.

Pero para quienes mi iniciativa de las ideoplastias aún les queda difícil de entender, pueden seguir sacándole provecho al sistema o a su belleza...

Entre fachadas y despeinadas...

Dado que este es mi blog y es mi espacio de expresión, con todo el respeto a mis lectores,  quiero escribir sobre un tema que me atañe directamente...

La pintura hace de muchas fachadas algo espléndido, les da una imagen hasta envidiable; lástima que muchos piensen que las mujeres debemos cargar como fachada un maquillaje, ropa a la moda, escotes, tacones... para ser consideradas hermosas.

Que el maquillaje ayuda es cierto, pero desde mi adolescencia y hasta ahora (mi adolescencia extendida) no comparto la idea de muchos de hacer de ese maquillaje mi compañero diario... (Aún prefiero sorprender al haberme maquillado que espantar por un día dejar de hacerlo)
Para mí, es desagradable encontrar, entre las personas con quienes comparto mi día a día, miradas en mi escote o comentarios sexistas a mi espalda, comentarios que a algunas autoestimas abatidas halagarían, y sé que esas palabras no nacen por culpa de la dama que busca verse bella, sino de la mente sexista que hace de una bella figura un objeto de fantasía... que sí es retroalimentada y casi aprobada por quienes fomentan la cultura de la "belleza de fachada".

Y esta no es la excusa de una fea, porque si bien no pido favores por bonita, tampoco se me los niega por fea (jaja).El motivo de este escrito es que me canso de que pregunten por mi estado de salud o de sueño sólo porque no uso pintura para cubrir las ojeras que tanto esfuerzo me han costado, ojeras que no cuentan cuánto he leído, ni cuánto he disfrutado, ¡que ni siquiera se ocultan cuando duermo en demasía!. Porque no tengo ese preciado don de un cabello obediente, el mío ha crecido desde siempre descarrilado. ¡Estar despeinada es el peinado de mis ideas!  (no niego que a veces amanso mis ideas e intento, aunque casi siempre sin éxito, controlar a los rebeldes cabellos que prefieren sentir la dirección del viento). Creo que terminé haciéndole caso a la tan querida Mafalda y he dejado que la vida me despeine. 


Pero sé que quienes ven por las ventanas de mi fachada al natural, saben que no sólo la belleza se lleva dentro sino muchas sorpresas más, como la loca que sale de vez en cuando a escribir sin autocensura en este blog.

PD: para quienes no han leído o visto porqué hay que dejar que la vida nos despeine: http://www.youtube.com/watch?v=cn1EkZYh548