martes, 19 de febrero de 2013

Antes de Hablar de Política...


No seré la primera  a la que empieza a molestarle abrir las redes sociales y encontrar un montón de opiniones con respecto a lo sucedido recientemente en la política de nuestro país. Y no es que esté en contra de que cada quién exprese sus opiniones, pero lo que realmente me disgusta es la agresividad e ironía con la que muchos lo hacen – y luego se quejan de la falta de libertad de expresión.  Y en esta ocasión no pretendo expresar mis tendencias políticas, sino recalcar que antes de hablar de política y de creer que el cambio está en la persona que dirige una comunidad se debe tener en cuenta que los cambios más radicales han nacido de la enmienda personal que lleve a una mejora del colectivo.

Veo las múltiples quejas de personas que en su diario vivir son tramposas, corruptas, mediocres y conformistas – que por cierto estos no son insultos, pero si la verdad les duele no tienen porqué enojarse conmigo (además no he dicho nombres). Veo personas quejándose del mal servicio en determinadas entidades, cuándo no prestan atención al servicio que dan ellos mismos. Se quejan o apoyan leyes las cuales ni siquiera se han molestado en leer, y que además les cuesta acatar porque muchos no entienden el concepto de que las leyes son para cumplir, con el objetivo de organizar  mejor a un conglomerado.  

La democracia no es precisamente sinónimo de justicia, es la ley de las mayorías, y es curioso que una mayoría tome una decisión y unos cuantos que están acostumbrados a ser parte de la mayoría empiecen a quejarse, no soportan que la disposición aceptada no sea la que beneficiaba sus intereses o ideales, pero siguen siendo discriminativos ante otras minorías con las que a diario conviven.

El cambio comienza en cada uno de nosotros, en buscar la construcción de una sociedad “civilizada”, responsable y asumiendo la viga en el ojo propio y no la astilla en el ajeno.