jueves, 29 de noviembre de 2012

De la muerte y los prejuicios.

“Más que el derecho a una muerte digna, hablamos del derecho a una vida digna hasta el final”

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a un foro-mesa redonda organizado por el CONASA sobre la incorporación de los cuidados paliativos en el sistema nacional de salud con el fin de concretar el artículo 1 del acuerdo ministerial 101 del MSP (adjunto al final de este artículo). Hasta aquí suena técnico y latoso para algunos, pero realmente fue un espacio inspirador en muchos sentidos.

Por primera vez vi un auditorio repleto con personas dispuestas a hablar sobre la muerte, sobre lo inevitable de morir y lo indispensable de hablar del tema, y de considerar sus momentos previos. Lastimosamente un auditorio lleno de personal relacionado con el sector de la salud, lamentable porque debería ser un escenario más amplio, un tema que se hable con la misma franqueza desde todos los sectores, en una sociedad que celebre la vida y esté abierta a hablar de su fin. Todos nos sentimos rozados por la muerte a menudo (unos más que otros, sin duda). Un auditorio donde al hablar de la muerte, que tiene un tiempo único para cada uno, que es desconocido para nosotros, se le baja al médico del pedestal en donde es un casi dios que puede determinar la vida o la muerte de las personas, para asimilar que solo somos humanos que buscamos mejorar la calidad de vida de nuestros congéneres, que se recalca que el deceso de un paciente no es un fracaso, ni el final de un algoritmo de manejo mal llevado.


Y es que a veces resulta tan difícil hablar de la muerte, es un tema que puede herir tantas susceptibilidades, pero cómo ignorarlo si es de lo único de lo que no nos salvaremos. Michael Foucault dijo: “es inadmisible que no se nos permita preparar la muerte, con todo el cuidado, la intensidad y el ardor que deseamos, con todas complicidades que se nos antoje”. Es un tema tan rodeado de misterios, que se hace explícito en quienes por enfermedad se ven casi obligados a hablar del asunto con sus familias y seres queridos, pero no se niega que a la mayoría nos llegará el momento sin previo aviso.  Realmente son tantas las ideas alrededor de ese momento, son tan dependientes de las creencias personales, tan subjetivas todas, y tan discutibles…. Merecedoras de un debate abierto y respetuoso con un espacio sin prorroga en nuestras agendas. Merecemos que alguien al morirnos sepa nuestros deseos, nos ayude a no dejar tantos pendientes. Por ejemplo, y entre las cosas más superfluas, que alguien sepa qué queremos vestir en nuestro velorio, si se quiere velorio o no, si se desea ser enterrado o cremado, que se le avise a alguien en particular, que se cierren las cuentas electrónicas, hay quienes no quieren ser llorados, hay quienes quieren fiesta de despedida… y entre los gustos más excéntricos, todos quisiéramos que con ese momento nuestra vida culmine de la mejor manera posible, que los que un día nos amaron nos vuelvan perennes en sus memorias. Ojalá fuéramos más los que hiciéramos de la muerte poesía como se hace de la vida, como un Pablo Neruda, o como un Edgar Allan Poe que cree que "a la muerte se la toma de frente con valor y después se le invita a una copa".


En sí, la muerte necesita ser hablada, y no juzgada por quienes en vida aún no la conocemos. “Cuantos hablan de mí no me conocen y al hablar me calumnian, los que me conocen callan y al callar no me defienden; así todos me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarme descansan y a mí me salvan, aunque yo nunca descanso. F. La Muerte” (Javier Marías en Mañana en la batalla piensa en mí).



Acuerdo Ministerial 101 MSP, 2 de febrero de 2011.
Art. 1.- Organizar en el marco del Modelo de Atención Integral del Ministerio de Salud Pública, la conformación y funcionamiento de servicios de cuidados paliativos integrales con enfoque intercultural, que contribuyan a garantizar el derecho de los pacientes en etapa terminal a aliviar el dolor y el sufrimiento; a abordar los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales; a incluir a los familiares cuando sea necesario y para ello, establezcan el lugar idóneo para cada una de dichas prestaciones.

¡Que así sea!, y se continúe con tan plausible iniciativa.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los "Males" Necesarios

En más de una ocasión he escuchado la frase "existen males necesarios", pero entre las muchas veces que lo he oído, me siento tentada a comentar sobre 4 de esos males. En 3, me vi en el sentido estricto de darle análisis de hasta qué punto son males y hasta cuál otro son necesarios, o pseudonecesidades generadas por nuestros caprichos. El cuarto... sobre el cuarto escribo luego.


En primer lugar está el dinero, fuente y objeto de la avaricia, inicio de las injusticias sociales, herramienta del poder, consecuencia del desarrollo del comercio en la sociedad. Es el primero de los males necesarios, incluso vital. 

En segundo lugar el celular, un medio de comunicación para muchos realmente indispensable por motivos laborales. Es un objeto casi imprescindible para muchos, sobretodo si es un 'smartphone' y permite sincronizar todas las cuentas en un solo aparato que es totalmente portátil. Sin embargo, su uso excesivo es  entorpecedor, incluso motivo de accidentes de tránsito, tanto por usuarios conductores como despistados peatones; además es motivador de delincuencia (somos portadores de un aparato codiciado y recambiado por todos con cierta periodicidad). Mal porque es un gran distractor en la vida cotidiana, necesario para muchos por comunicaciones urgentes, aunque en otros solo por motivos sociales.
Después está el "facebook", !sí, la red social más famosa del mundo es un mal necesario! Son muchos los que han caído en la tentación de crearse una cuenta, pocos a los que no les ha faltado la voluntad de cerrarla, conservar su privacidad, y no enterarse de la vida de los demás. Pero somos muchos los que con o sin excusas o justificaciones seguimos en la red social, unos más que otros, unos lo revisan otros no. Pero también entra en mi ranking de mal necesario. Mal porque quita tiempo, permite enterarse de cosas no deseadas o fuera de los intereses; necesario en primera instancia porque sin una cuenta muchos no se enterarían de las actividades de su curso, de la universidad (como le debe pasar a más de uno), un poco más superfluamente, muchos no quedarían invitados a las fiestas ni se enterarían de los cumpleaños, además que se perdería contacto entre mucha gente, y en mi caso muy individual, no podría compartir el link de este blog con mis amigos ;) 


El cuarto mal necesario, es algo que suena ridículo, absurdo, y más que comentar al respecto quiero darle un espacio dado a la gran cantidad de personas que lo han nombrado últimamente a mi alrededor lo cual le ha dado el cuarto puesto en mi lista, pero el primero en la vida de muchos: SU PAREJA! ya sea que la tengan, o la estén buscando.

En el vídeo adjunto, está más que explícito los motivos por los cuales muchos se quejan y dicen que es un mal... lo de necesarios es discutible, es decir, si tienes pareja y te hace taaaanto daño, !déjalo/a!, otros me argumentaron al respecto que alguien que "necesita" una pareja es alguien que no se ama lo suficiente a sí mismo, no obstante, son realmente pocas las excepciones de quienes no pretenden terminar sus vidas con una pareja a lado. Así que al parecer, a pesar de lo "malo" de ser distintos, es necesario tener un alguien en nuestras vidas, como habría dicho Paul Geraldy: "Hay que parecerse un poco para comprenderse; pero hay que ser un poco diferentes para amarse".