viernes, 25 de mayo de 2012

Soliloquio de un ser humano en su condición de serlo


“Quien no ama la vida lo suficiente, no la merece” (Leonardo Da Vinci)

Sin saber con precisión el porqué, el ser humano siempre ha pretendido buscar el responsable de lo que nos pasa (por ejemplo: la Vida, el Destino, o un dios) sin tener en cuenta la responsabilidad propia ante sus actos.
Aparte de que si pudieran medir cada uno de sus pasos con “causa y efecto”, no serían humanos, pues ‘humano’ viene a ser de cierta manera sinónimo de error o caída.
Pero no es que lo sea concientemente, o sea, nadie monta una empresa para fracasar y/o quebrar, nadie se casa para divorciarse o enviudar, aunque es probable que suceda.
Y, ¿qué es una probabilidad?
Solo la advertencia de que todo puede suceder, de que puede ser (aparentemente) beneficioso o perjudicial.
No obstante, como dijo José Saramago, el bien y el mal no existen como tales, sino que cada uno es la ausencia del otro.
Es como argumentar que “Dios no ha vencido al Diablo porque sin él, su bondad no podría ser comparada, y aún así al Diablo le conviene la expansión de Dios, pues los límites del primero son iguales a los del segundo, ni un paso más, ni un paso menos”
La idea no es ser cursi sino realista en el sentido “poco-práctico” de la palabra, es decir, considerar que el ser humano se compone de una cabeza, un tronco y extremidades, en otras palabras: intelecto, sentimientos y cuerpo (física e instintivamente). Y como obvia necesidad, todos estos deben ser nutridos: Buscar la información adecuada que ayude a desarrollarse al entendimiento; brindar cariño y mostrar afecto (también que se vean retroalimentados) para sentirnos tomados en cuenta en nuestro mundo; y, acicalarse, apasionarse, excitarse, que se cumpla una homeostasis corporal personal.
Entonces el problema aparece cuando el equilibrio entre las necesidades de estos tres fundamentos no se haya, y uno de ellos es descuidado (o solo uno es tomado en cuenta).
Es fácil caer en el consentimiento al cuerpo, pues en él se notan más las necesidades.
Mas, al ritmo que va el mundo, instruirse intelectualmente se ha vuelto un requerimiento indispensable, a pesar de que lastimosamente no se toma en cuenta una protección para evitar la entrada de información alienante e incluso dañina.
Entonces la sensiblería, toma un circuito aparte, que se conforma con amistades aparentosas o cariños superfluos. En fin ¡la diafanidad ya no importa!
¿Acaso no son las tres, una sola? ¿Por qué no se cuidan las tres siempre?
He ahí otra pregunta a aquella lista de las “preguntas mundiales casi irresolubles por hombres lúcidos”.
Sería bueno medir las consecuencias de cada acción en torno a estos tres parámetros involucrados.
Si lo hacen por cegarse  o engañarse, que lástima que los únicos afectados sean sí mismos.

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Las jerarquías en Medicina: ¿Pirámide o cadena alimenticia?


Como en todo gremio, en la Medicina están bien establecidos los pisos de la pirámide jerárquica que ha de regirnos. Una escala jerárquica que en un principio tenía el sentido paternalista de transferir el conocimiento, desde ese punto de vista, el Tratante o Especialista sería aquel gran maestro cuya misión sería enseñar y transmitir sus conocimientos, tanto adquiridos por su experiencia como por su vasta lectura de evidencia, a aquellos que siguen en la pirámide, que serían aquellos residentes, los mismos que deberían seguir ese patrón y ser maestros de sus internos rotativos que pronto estarán licenciados para ejercer la profesión, y así ellos también estarían preparados para enseñar algo a sus externos que vienen siendo los últimos en esta cadena. Por supuesto, en mi perspectiva, a pesar de existir un orden, debe siempre haber un canal de comunicación abierta que permita una discusión amplia, y considere la renovación de conocimientos también a partir de lo aprendido por los recientes pupilos. Entendiéndose, que todas estas personas necesitan del otro para sacar adelante un servicio, una institución, pero sobretodo para ser lo más beneficiosos para los pacientes (tomando en cuenta que también las enfermeras, terapistas, nutriólogos y trabajadores sociales son parte de este importante equipo de trabajo).
Lastimosamente lo que nosotros vivimos en nuestras instituciones públicas en el país (y probablemente también en algunas institutciones privadas), es que los externos son la última rueda de un coche, a quienes les asignan tareas que no contribuyen en su aprendizaje, y que aunque si influyan en su carácter no lo hace suficiente para que valga la pena pasar noches en vela siendo los "traidores" de esta situación, entiéndase por traidor a aquel que solo escucha: trae esto, trae aquello, haz, pon.... además de tener que ser mano derecha de internos, que en la gran mayoría de casos también son explotados como secretarios médicos y que han tenido que adquirir muchos de sus conocimientos a través de la autoeducación, y porqué no confesar que también se aprende equivocándose, porque no hay una adecuada supervisión de las labores.... y peor cuando se tiene que compartir una guardia con esa clase de residentes resentidos que para desquitarse lo mal que la pasaron en su externado y/o internado, siguen tratando a sus subsecuentes igual o peor....

Muchos dicen: "Así es el sistema..".... Y "bienaventurados los que al igual que yo se sientan cansados, hartos de esta situación!!! porque el sistema se puede cambiar el día en que simplemente todos nos saludemos en el pasillo del hospital, porque ni al médico, ni al interno, ni al externo se le va a caer la lengua por decir buenos días a sus compañeros de trabajo.... Pedir las cosas de por favor, agradecer por la ayuda que nos dan.... sonreir a un paciente puede ayudarle más que esa medicación que va penetrando por su vía... Además todos los mencionados en este escrito, tienen derecho a un descanso digno así fuese de una hora durante sus guardias, como para ser impedidos de entrar en una habitación de residencia, solo porque haya médicos que les guste ver vacías las camas antes que tener externos descansando...
Que los externos seguirán tomando signos vitales, que los internos seguirán haciendo recetas y evolucionando a los pacientes, que los residentes seguirán poniendo su sello sin leer con atención, puede seguir sucediendo.... pero si cambiamos tan solo la actitud entre nosotros podemos lograr tener un mejor ambiente con mejores resultados....

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