Como en todo gremio, en la Medicina están bien establecidos los pisos de la pirámide jerárquica que ha de regirnos. Una escala jerárquica que en un principio tenía el sentido paternalista de transferir el conocimiento, desde ese punto de vista, el Tratante o Especialista sería aquel gran maestro cuya misión sería enseñar y transmitir sus conocimientos, tanto adquiridos por su experiencia como por su vasta lectura de evidencia, a aquellos que siguen en la pirámide, que serían aquellos residentes, los mismos que deberían seguir ese patrón y ser maestros de sus internos rotativos que pronto estarán licenciados para ejercer la profesión, y así ellos también estarían preparados para enseñar algo a sus externos que vienen siendo los últimos en esta cadena. Por supuesto, en mi perspectiva, a pesar de existir un orden, debe siempre haber un canal de comunicación abierta que permita una discusión amplia, y considere la renovación de conocimientos también a partir de lo aprendido por los recientes pupilos. Entendiéndose, que todas estas personas necesitan del otro para sacar adelante un servicio, una institución, pero sobretodo para ser lo más beneficiosos para los pacientes (tomando en cuenta que también las enfermeras, terapistas, nutriólogos y trabajadores sociales son parte de este importante equipo de trabajo).
Lastimosamente lo que nosotros vivimos en nuestras instituciones públicas en el país (y probablemente también en algunas institutciones privadas), es que los externos son la última rueda de un coche, a quienes les asignan tareas que no contribuyen en su aprendizaje, y que aunque si influyan en su carácter no lo hace suficiente para que valga la pena pasar noches en vela siendo los "traidores" de esta situación, entiéndase por traidor a aquel que solo escucha: trae esto, trae aquello, haz, pon.... además de tener que ser mano derecha de internos, que en la gran mayoría de casos también son explotados como secretarios médicos y que han tenido que adquirir muchos de sus conocimientos a través de la autoeducación, y porqué no confesar que también se aprende equivocándose, porque no hay una adecuada supervisión de las labores.... y peor cuando se tiene que compartir una guardia con esa clase de residentes resentidos que para desquitarse lo mal que la pasaron en su externado y/o internado, siguen tratando a sus subsecuentes igual o peor....
Muchos dicen: "Así es el sistema..".... Y "bienaventurados los que al igual que yo se sientan cansados, hartos de esta situación!!! porque el sistema se puede cambiar el día en que simplemente todos nos saludemos en el pasillo del hospital, porque ni al médico, ni al interno, ni al externo se le va a caer la lengua por decir buenos días a sus compañeros de trabajo.... Pedir las cosas de por favor, agradecer por la ayuda que nos dan.... sonreir a un paciente puede ayudarle más que esa medicación que va penetrando por su vía... Además todos los mencionados en este escrito, tienen derecho a un descanso digno así fuese de una hora durante sus guardias, como para ser impedidos de entrar en una habitación de residencia, solo porque haya médicos que les guste ver vacías las camas antes que tener externos descansando...
Que los externos seguirán tomando signos vitales, que los internos seguirán haciendo recetas y evolucionando a los pacientes, que los residentes seguirán poniendo su sello sin leer con atención, puede seguir sucediendo.... pero si cambiamos tan solo la actitud entre nosotros podemos lograr tener un mejor ambiente con mejores resultados....
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