jueves, 29 de noviembre de 2012

De la muerte y los prejuicios.

“Más que el derecho a una muerte digna, hablamos del derecho a una vida digna hasta el final”

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a un foro-mesa redonda organizado por el CONASA sobre la incorporación de los cuidados paliativos en el sistema nacional de salud con el fin de concretar el artículo 1 del acuerdo ministerial 101 del MSP (adjunto al final de este artículo). Hasta aquí suena técnico y latoso para algunos, pero realmente fue un espacio inspirador en muchos sentidos.

Por primera vez vi un auditorio repleto con personas dispuestas a hablar sobre la muerte, sobre lo inevitable de morir y lo indispensable de hablar del tema, y de considerar sus momentos previos. Lastimosamente un auditorio lleno de personal relacionado con el sector de la salud, lamentable porque debería ser un escenario más amplio, un tema que se hable con la misma franqueza desde todos los sectores, en una sociedad que celebre la vida y esté abierta a hablar de su fin. Todos nos sentimos rozados por la muerte a menudo (unos más que otros, sin duda). Un auditorio donde al hablar de la muerte, que tiene un tiempo único para cada uno, que es desconocido para nosotros, se le baja al médico del pedestal en donde es un casi dios que puede determinar la vida o la muerte de las personas, para asimilar que solo somos humanos que buscamos mejorar la calidad de vida de nuestros congéneres, que se recalca que el deceso de un paciente no es un fracaso, ni el final de un algoritmo de manejo mal llevado.


Y es que a veces resulta tan difícil hablar de la muerte, es un tema que puede herir tantas susceptibilidades, pero cómo ignorarlo si es de lo único de lo que no nos salvaremos. Michael Foucault dijo: “es inadmisible que no se nos permita preparar la muerte, con todo el cuidado, la intensidad y el ardor que deseamos, con todas complicidades que se nos antoje”. Es un tema tan rodeado de misterios, que se hace explícito en quienes por enfermedad se ven casi obligados a hablar del asunto con sus familias y seres queridos, pero no se niega que a la mayoría nos llegará el momento sin previo aviso.  Realmente son tantas las ideas alrededor de ese momento, son tan dependientes de las creencias personales, tan subjetivas todas, y tan discutibles…. Merecedoras de un debate abierto y respetuoso con un espacio sin prorroga en nuestras agendas. Merecemos que alguien al morirnos sepa nuestros deseos, nos ayude a no dejar tantos pendientes. Por ejemplo, y entre las cosas más superfluas, que alguien sepa qué queremos vestir en nuestro velorio, si se quiere velorio o no, si se desea ser enterrado o cremado, que se le avise a alguien en particular, que se cierren las cuentas electrónicas, hay quienes no quieren ser llorados, hay quienes quieren fiesta de despedida… y entre los gustos más excéntricos, todos quisiéramos que con ese momento nuestra vida culmine de la mejor manera posible, que los que un día nos amaron nos vuelvan perennes en sus memorias. Ojalá fuéramos más los que hiciéramos de la muerte poesía como se hace de la vida, como un Pablo Neruda, o como un Edgar Allan Poe que cree que "a la muerte se la toma de frente con valor y después se le invita a una copa".


En sí, la muerte necesita ser hablada, y no juzgada por quienes en vida aún no la conocemos. “Cuantos hablan de mí no me conocen y al hablar me calumnian, los que me conocen callan y al callar no me defienden; así todos me maldicen hasta que me encuentran, mas al encontrarme descansan y a mí me salvan, aunque yo nunca descanso. F. La Muerte” (Javier Marías en Mañana en la batalla piensa en mí).



Acuerdo Ministerial 101 MSP, 2 de febrero de 2011.
Art. 1.- Organizar en el marco del Modelo de Atención Integral del Ministerio de Salud Pública, la conformación y funcionamiento de servicios de cuidados paliativos integrales con enfoque intercultural, que contribuyan a garantizar el derecho de los pacientes en etapa terminal a aliviar el dolor y el sufrimiento; a abordar los aspectos físicos, emocionales, sociales y espirituales; a incluir a los familiares cuando sea necesario y para ello, establezcan el lugar idóneo para cada una de dichas prestaciones.

¡Que así sea!, y se continúe con tan plausible iniciativa.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los "Males" Necesarios

En más de una ocasión he escuchado la frase "existen males necesarios", pero entre las muchas veces que lo he oído, me siento tentada a comentar sobre 4 de esos males. En 3, me vi en el sentido estricto de darle análisis de hasta qué punto son males y hasta cuál otro son necesarios, o pseudonecesidades generadas por nuestros caprichos. El cuarto... sobre el cuarto escribo luego.


En primer lugar está el dinero, fuente y objeto de la avaricia, inicio de las injusticias sociales, herramienta del poder, consecuencia del desarrollo del comercio en la sociedad. Es el primero de los males necesarios, incluso vital. 

En segundo lugar el celular, un medio de comunicación para muchos realmente indispensable por motivos laborales. Es un objeto casi imprescindible para muchos, sobretodo si es un 'smartphone' y permite sincronizar todas las cuentas en un solo aparato que es totalmente portátil. Sin embargo, su uso excesivo es  entorpecedor, incluso motivo de accidentes de tránsito, tanto por usuarios conductores como despistados peatones; además es motivador de delincuencia (somos portadores de un aparato codiciado y recambiado por todos con cierta periodicidad). Mal porque es un gran distractor en la vida cotidiana, necesario para muchos por comunicaciones urgentes, aunque en otros solo por motivos sociales.
Después está el "facebook", !sí, la red social más famosa del mundo es un mal necesario! Son muchos los que han caído en la tentación de crearse una cuenta, pocos a los que no les ha faltado la voluntad de cerrarla, conservar su privacidad, y no enterarse de la vida de los demás. Pero somos muchos los que con o sin excusas o justificaciones seguimos en la red social, unos más que otros, unos lo revisan otros no. Pero también entra en mi ranking de mal necesario. Mal porque quita tiempo, permite enterarse de cosas no deseadas o fuera de los intereses; necesario en primera instancia porque sin una cuenta muchos no se enterarían de las actividades de su curso, de la universidad (como le debe pasar a más de uno), un poco más superfluamente, muchos no quedarían invitados a las fiestas ni se enterarían de los cumpleaños, además que se perdería contacto entre mucha gente, y en mi caso muy individual, no podría compartir el link de este blog con mis amigos ;) 


El cuarto mal necesario, es algo que suena ridículo, absurdo, y más que comentar al respecto quiero darle un espacio dado a la gran cantidad de personas que lo han nombrado últimamente a mi alrededor lo cual le ha dado el cuarto puesto en mi lista, pero el primero en la vida de muchos: SU PAREJA! ya sea que la tengan, o la estén buscando.

En el vídeo adjunto, está más que explícito los motivos por los cuales muchos se quejan y dicen que es un mal... lo de necesarios es discutible, es decir, si tienes pareja y te hace taaaanto daño, !déjalo/a!, otros me argumentaron al respecto que alguien que "necesita" una pareja es alguien que no se ama lo suficiente a sí mismo, no obstante, son realmente pocas las excepciones de quienes no pretenden terminar sus vidas con una pareja a lado. Así que al parecer, a pesar de lo "malo" de ser distintos, es necesario tener un alguien en nuestras vidas, como habría dicho Paul Geraldy: "Hay que parecerse un poco para comprenderse; pero hay que ser un poco diferentes para amarse".


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Que la adolescencia no sea una etapa embarazosa de tu vida!

Hoy, 26 de Septiembre, a propósito del Día Mundial de la Prevención del Embarazo Adolescente, quiero hablar de nuestra responsabilidad como sociedad en esta triste realidad que nos ubica en el primer lugar en la región Andina como el país con más embarazos adolescentes.

No hablemos del embarazo como ese acto natural por el cual una mujer da vida, tampoco del adolescente como el humano en una etapa de cambios "caótica" en su vida...
El embarazo es un riesgo que se asume cuando se inicia una vida sexual activa, y ahí es cuando involucramos a los adolescentes, porque es natural que sea en esta etapa cuando se despiertan las hormonas, y esa curiosidad por explorar su cuerpo y experimentar cosas nuevas. 

En otras palabras: se despiertan las ganas! ganas con memoria de especie!

Ya no es época para ver el sexo como la manzana prohibida! es tiempo de hablar, hablar serio y claro.

De saber que la mejor manera de proteger a nuestros adolescentes es ayudar a que puedan vivir su sexualidad, si así han decidido, de manera abierta, con acceso a métodos de protección, sin ser juzgados, ni tener que esconderse, pero por sobre todas las cosas: CON DERECHO A INFORMARSE!

Sobre métodos de protección, sin duda, hay muuuuucha información, pero jamás serán efectivos si no nos educamos sobre cómo usarlos, sobre quién tiene que usarlo, y que tengan una supervisión profesional (médica) adecuada.

Como miembros activos de la sociedad, debemos proteger a los y las adolescentes de la interrupción de sus estudios, del abandono de sus sueños, metas, objetivos.... protegerlos de un pensamiento retrógrado que lleva a que sean vistos con lástima o prejuicios.

¡Dejemos los tabúes! Que todos los jóvenes tengan apoyo en sus decisiones respecto a su sexualidad!... Que sea igualmente respetado quien quiere conservar su virginidad por tiempo indefinido como quien ha decidido iniciar su vida sexual, que tengan con quién hablarlo, cómo protegerse. Esa apertura de espacios no solo nos permitirá evitar tener madres en la adolescencia, también protegeremos su salud mental y emocional, y mejoraremos el entorno social en conjunto.


Cuando hablamos sin pelos en la lengua, sabemos que todas queremos ser unas "mamacitas" pero no por madres sino por "buenas".


Difundamos este mensaje, dejemos atrás esas ideas arcaicas que tienen a nuestra juventud desinformada. 
ECUADOR HABLA SERIO!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ecuador en llamas: El fuego en el camino de una labor ilustre.

Para ningún ecuatoriano es novedad la emergencia decretada en el país por los más de 20 incendios diarios, que no pueden ser atribuidos directamente al sol de verano, porque se ha demostrado la intervención de la mano del hombre en provocarlos, y porque nunca antes había sido tan alta la incidencia de estos flagelos. 

Las consecuencias van más allá de la capa gris que cubre muchas ciudades y ese panorama desolador en que se han convertido nuestros antes verdes paisajes. Son especies de árboles autóctonas que tardarán más de 2 décadas en repoblar las laderas que hemos perdido, son cientos de animales, algunos en peligro de extinción, los que han muerto incinerados o han quedado heridos. Son muchas las especies de aves que ahora estarán migrando buscando alimento y un nuevo lugar para establecerse.

Es como si nuestro país hubiera sufrido un cáncer de pulmón, y ahora lucha por respirar, y darnos a nosotros el oxígeno. Es un daño irreparable. No cabe en mi cabeza qué clase de individuo puede provocar este tipo de desastres.

Es cierto que es poco lo que la mayoría podemos hacer ante esto, sin embargo, ahí están nuestros nobles bomberos, en su mayoría voluntarios, combatiendo el fuego por nosotros. Fuego con consecuencias aún no establecidas, no se ha podido determinar la magnitud de los incendios, porque aún hay fuego en distintos puntos del país. En una entrevista el comandante del cuerpo de bomberos de Quito hizo la aproximación de que el territorio quemado era como si se hubieran quemado 20 Parques Metropolitanos, sólo en Quito. A eso habría que actualizar la aproximación ya que esto fue hace unos días, y porque habría que sumar las hectáreas afectadas en otras partes del país. 

He escrito una carta a nuestros bomberos en homenaje a su gran labor, la comparto también con ustedes:

        Queridos Bomberos,

           Un afectuoso saludo a ustedes,  ciudadanos ilustres.   
No puedo hacer más que escribir una carta, porque no tengo su valentía de meterme entre llamas para precautelar la vida y los bienes de mis conciudadanos. Sé escribir, y también sé admirar, sé que son las personas como ustedes, las que con dedicación e intereses humanos hacen de este mundo un lugar aún habitable, y sobretodo a esta nuestro país, Ecuador, un lugar acogedor. Gracias a todos los que hacen de esta labor admirable su trabajo diario, y a los que voluntariamente entregan su tiempo y esfuerzo. Son ustedes los que apagan el fuego para mantener viva la esperanza de las personas, y frente a este desastre natural que nos agobia, también son las esperanzas de conservar nuestra fauna y flora tan rica y única en el planeta.
La palabra gratitud no alcanza, su valentía y entrega no tienen precio. Mis palabras espero no sean llevadas por este fuerte viento de verano, porque tienen raíces en mi más profundo respeto, admiración y cariño por toda su labor. Sigan adelante con su misión.
Atentamente,
Catalina Espina, 

Extiendo mis saludos y gratitud a los cuerpos de bomberos internacionales que han arrivado a ayudarnos

martes, 18 de septiembre de 2012

Amigos con derechos, ¿o sin ellos?

En una sociedad con vertiginosos cambios, cada generación se encuentra más sorprendida de la nueva, sin entender sus comportamientos y términos.

Por eso la necesidad de explicar que son los amigos con derecho. Aunque les pregunte a muchos de quienes lo usan, no encontré realmente un concepto, porque es muy relativo, o mejor dicho subjetivo. Para unos su amig@ con derecho es es@ a quien llaman solo cuando sus hormonas necesitan ser apaciguadas, pero después no hay "recriminaciones sentimentales", para otros un poco más tiernos es esa persona a quien ven todos los días, se besan de vez en cuando, pelean, se celan pero NO son novios... Para otros es su vacile casi fijo... y así, dependerá de quién lo defina.

Con que facilidad se ha camuflado la fobia al compromiso, con este tipo de relaciones socialmente aceptables, además son escondite de la falta de autoestima de algunos, del exceso de egocentrismo de otros, y se dan bajo el amplio pretexto de evitar nuevas decepciones. Y no es que se pueda juzgar la manera en que cada uno ha decidido interactuar con los demás; pero sí es este un espacio a la reflexión, porque tal vez bajo estas excusas, y bajo la inocencia de tener una relación sin relación estamos protegiendo una promiscuidad que es un problema lógicamente de salud pública, y a su vez un problema de salud mental y emocional.

(Seamos sinceros nadie se mete en un blog para leer estadísticas de enfermedades de transmisión sexual, ni de los riesgos que conlleva el sexo sin protección... porque es muy probable que muchos de quienes entraron en este "link" querían verse reflejados, ver si alguien puede conceptualizar  mejor que ellos su "no-relación"... otros por simple curiosidad... otros porque ya se están acostumbrando a leerme, jaja)

Yo me he preguntado, ¿qué tanto se puede evitar una decepción metiéndose a jugar con otro?... Tal vez funcione para quienes están acostumbrados a separar lo emocional de lo corporal. La decepción no se da solo cuando alguien no cumple tu expectativas, también se da cuando se siente que uno no puede cumplir las expectativas de otro; y cómo cumplir las expectativas de alguien que lo que espera de ti es que vivas el momento, no te recrimines más tarde, y simules que no tienes sentimientos y sólo tiene derecho a usar tu cuerpo y tu imagen, porque pueden besarse en frente de los amigos del otro, pero no pueden reclamarse nada. 

Entonces, ¡de qué derechos hablamos! Pueden besarse, usarse, tomarse de la mano al antojo, no siempre, se pueden llamar para programar citas, textear para coquetear, pero están abiertos a que lo hagan con otros como si realmente no fuéramos una especie experta en querer la propiedad privada.

Además aunque digan que se pusieron las reglas claras, serán muchos y muchas las que se involucren con la ilusión de que su historia sea como las trilladas comedias americanas: que al final se buscarán atravesando estados para terminar juntos porque ambos se dieron cuenta de que se aman. Y es justo cuando se está cerca del final que suena esa alarma insoportable que te grita: !te equivocaste de nuevo! 
Porque ahí tienes a tu amigo o amiga sufriendo por ti, publicando canciones de lo más "cortavenas" en su perfil esperando que a ti también te lleguen, o si eres el desafortunado que está al otro lado de esta historia serás el que le cuenta a todos a tu alrededor de tu despecho.... o si eres más orgulloso, te tragarás todos los días ese dolor de ver a esa persona a la que te entregaste que ahora está en otros brazos de alguien que ahora compra sus derechos.

Mis más sinceras congratulaciones a los que han salido de estas relaciones con el/la amig@ y el corazón intactos. ;)


viernes, 24 de agosto de 2012

La Medicina es mi amor, y el arte mi pasión.


Esta vez, he decidido hacer pública una carta que escribí en un momento en el que no creía que el camino demarcado fuera el indicado para mí... es ese pequeño instante en que piensas que claudicarás y entonces buscas ese motivo que no te permita hacerlo. Un pequeño regalo para todos mis seguidores, mis lectores, esperando que llegue a ustedes mi mensaje más profundo. 










"Qué lindo que es soñar!, soñar no cuesta nada, soñar y nada más, con los ojos abiertos, qué lindo que es soñar y no te cuesta nada más que tiempo.” Kevin Johansen.


Quito,  Julio 2011.

Cuántas veces no nos hemos detenido a pensar en quiénes somos, nuestros propósitos, y qué tan predestinado puede estar nuestro camino… Las respuestas algunas ocasiones son vagas, pero suficientes para dar el siguiente paso y buscando nuevos horizontes, no siempre en busca del factor sorpresa de lo desconocido, sino al contrario, en la búsqueda de encontrarnos a nosotros mismos en nuestra esencia y nuestro objetivo.
Muchas veces no necesitamos parar nuestro camino para entrar en tan honda reflexión, solo necesitamos de detalles que martillen en nuestra cabeza. En esta ocasión no busco más que exponer esos detalles que sin dejar en paz mi mente me llevaron a necesitar dar un paso algo inesperado en el camino.

-¿Es difícil seguir Medicina? -¡Debe ser súper sacrificado! -¿Les toca duro, o no?... Son las frases que un estudiante de Medicina escucha cada que tiene un diálogo con alguien nuevo, con el papá del amigo o en el pasillo de un centro de salud. Respuestas a eso, ¡hay muchas!, pero ¿cuál es la mía? –No es difícil, requiere de esfuerzo. –No es sacrificado si en realidad es lo que te gusta. –Nada es más valioso que lo que ganas con esfuerzo y haces con muchas ganas…
Pero lo que hace valiosa a cualquier respuesta no es el contenido retórico, es la satisfacción con la que pueda ser dicha. Una satisfacción que tiene fuentes internas y externas, es decir, se alimenta desde la esencia de ese futuro médico con su vocación y, es fortificada por los estímulos externos que recibe del sistema en el que empieza a desenvolverse y donde comienza a descubrir sus verdaderas aptitudes, e inclusive inclinaciones dentro de la misma ciencia, que siempre es tan amplia; sin olvidar, el apoyo e incentivo de quienes pueden ser un referente o tener una opinión necesaria, tanto para ese yo social como para la "autovaloración".

¡Aquí es dónde empiezan mis clavos mentales! Y no sé si enumerarlos, no es bien visto dejar huecos en la pared, así que mejor los pintaré en un solo cuadro, de ésta, mi perspectiva.

No desconfío de que este, mi país, Ecuador, aquel que siempre supo cobijarme con un cielo amplio donde cabían mis sueños, y darme un suelo firme donde tener buenos cimientos,  pueda darme un día todas las herramientas y facilidades para desarrollarme por completo. Y es que no se trata de desconfianza, se trata de estar viviendo en un momento, que al parecer no es el correcto, parece que no estoy en el sitio correcto para esta coordenada de tiempo, porque esos estímulos externos tan necesarios están haciendo pendular el ánimo con el que todos los días llego a realizar mis labores. Es difícil querer trazar un camino mejor en una sociedad acostumbrada. Parece que tanto les han repetido a muchos que jamás podrán hacer algo diferente y mejor, ¡que se lo creyeron!,  no buscan más que lo común, lo conocido. Y que sus metas no sean altas no es el único problema, lo que es aún  peor es esa envidia (propia de la naturaleza humana y resaltada por idiosincrasia), que no les deja ver a alguien alcanzar la cima, y se esfuerzan más en encontrar la estrategia para poner obstáculos en el camino de quienes van a mejor ritmo que en encontrar la manera de superarse y alcanzar a los que tanto admiran en secreto.

Que esto existe en todo lugar, en todo el mundo, y se trata de acostumbrarse a vivir: Ya lo sé. ¿Acostumbrarse? Otra vez la sociedad imponiendo parámetros poco optimistas y discapacidades mentales. Pero lastimosamente es en esta misma sociedad en la que he de servir.

Entonces llegando al centro de toda esta verborragia, no me siento justa conmigo misma seguir caminando cuando mis pasos están cansados. Ya lo he evaluado, no es mi vocación la que ha cambiado, mi leitmotiv brilla incandescentemente; pero me siento asfixiada en un ambiente en el que no hay oxígeno para realizar respiraciones profundas para dar pasos largos. Y no quiero detener por detener mi camino, y reposar; al contrario, quiero ahora más que nunca luchar por mis sueños, y aunque me desvíe transitoriamente de ese camino recto esperado por todos, quiero dedicarme un periodo a la Medicina no desde un aula, sino desde el mismo campo de trabajo, donde pueda interactuar con la gente, alimentar mi ilusión para volver a esas aulas y tener más energías; para poder vivir amando lo que hago, sin frustraciones y con la misma emoción que cuando niña, usando un fonendoscopio de plástico diagnostiqué mis propias enfermedades a mis muñecos.

No es más que eso, busco la oportunidad de acercarme más a mi ilusión original y alejarme temporalmente de mis clavos limitantes.

La Medicina es mi amor, y el arte mi pasión. Tanto el amor como la pasión requieren de una inspiración. Mi inspiración: el ser humano. Mi objetivo: ser útil a ese ser humano que me inspira.

   
Catalina Espina

viernes, 27 de julio de 2012

Sólo Bajemos La Velocidad!!!



Esta entrada nace del cansancio de leer y escuchar a tantos quejarse por la normativa aprobada el 25 de Junio que establece límites de velocidad, y las respectivas sanciones al violar el límite máximo, ya sea en un rango moderado, o sobrepasándolo. La ley fue promocionada en todos los medios de comunicación por UN MES, advirtiendo la sanción. Además, en TODAS las escuelas de conducción enseñan cuáles son los límites de velocidad permitidos, y dentro de la ley de tránsito anterior, ya existían estos límites de velocidad, pero con otro tipo de sanciones; así que el cambio fue en la sanción y en el hecho de que se generaran operativos de control.


La ciudadanía en más de una ocasión se ha quejado del alto índice de accidentes de tránsito, culpaban a las carreteras, hoy en día contamos con buenas carreteras en muchos trayectos y siguen los accidentes. ¿Qué otra medida se puede tomar? Muchos se quejan de la característica punitiva de nuestra ley, pero hacen campañas preventivas y todos siguen pensando que es juego. Es una sociedad difícil de educar, sobretodo porque quienes conducimos somos adultos, y la mayoría van años conduciendo así: sin límite de velocidad, y sólo se puede modificar una conducta, así de arraigada, con un castigo.

La justificación para realizar estos controles estrictos es principalmente reducir el índice de accidentes, esperemos el tiempo prudente y veamos si  da resultado, antes de quejarnos. Además, los límites no han sido puestos arbitrariamente, sino bajo estudios internacionales que determinan según las características de la vía cuál es la velocidad más prudente. Y por último, se advirtió que al rebasar el rango moderado la sanción incluía prisión, tal vez sea exagerado, pero cuando se impuso el sistema de pico y placa, se avisó que se llevaban el auto por un día, es la misma situación, hubo advertencia.

Son pocos días desde que yo también he aprendido a disminuir la velocidad promedio en la que conduzco y aunque pocos lo noten, u otros no quieran aceptarlo, es más fluido el tránsito. No ha disminuido el tráfico, pero se avanza más. Y sí tiene lógica, porque los semáforos están sincronizados para circular entre 40 - 50 km/h, así no se está acelerando y frenando a cada momento, y se puede ir a una velocidad más constante, también cuando alguien ve el amarillo, alcanza a frenar antes de obstaculizar el paso en la vía de intersección. Y por si fuera poco, ¡se ahorra combustible!

Ahora esperemos que se encuentre una manera viable de educar a los peatones, de educarnos a todos nosotros en usar pasos cebra, puentes peatonales, y que no hayan desconsiderados que obstaculicen las veredas.

Sólo bajemos la velocidad, no nos "estresemos", salgamos a tiempo y calculemos nuestra llegada a nuestro destino...

Y si usted es de los que no les gusta cumplir la ley 1° no se queje de ser sancionado y 2° no vaya pitando ni prendiendo las luces a quienes van a la velocidad permitida.


lunes, 9 de julio de 2012

UNA CRISIS SIN VOZ: ¿silenciosa o silenciada?

(9/7/2012)
Este escrito no pretende agradar a nadie, y lo recalco desde un principio.

"El principio de la educación es predicar con el ejemplo". Anne Robert Jacques Turgot.

La salud y la educación son pilares elementales en el desarrollo de un pueblo, y es en base a sus marcadores que se define a una sociedad como desarrollada o subdesarrollada más allá de su capacidad de industrialización. Sin duda, el Ecuador no ha sido un ejemplo en cuanto al manejo de estos ámbitos, sin embargo, sí se ha visto últimamente en cifras que se ha aumentado el presupuesto a estas áreas, y en esas mismas cifras se muestran mejoras. Pero los que vivimos en este país y dependemos de la educación y salud pública podemos asegurar que esas mejoras no han sido suficientes, no han tenido el impacto esperado y no en todos los casos han servido realmente para mejorar más allá de cambiar la situación previa.

Dado que esta es la exposición de otra de mis verdades subjetivas, no puedo hablar de la educación básica la cual ya la pasé (aún cuando los noticieros nos dan alarmas sobre sus falencias administrativas especialmente en ésta época de matriculación y distribución de cupos...), tampoco puedo hablar sobre la educación superior en sus generalidades, quiero hablar sobre la educación superior pública en salud, la cual está atravesando una crisis aún cuando no salga en los noticieros, y muchos no la sientan, a otros nos agobia, deprime o decepciona. 
Algunos me tacharán de exagerada otros leerán hasta aquí y seguirán sin entender de qué hablo, justamente porque es una crisis que no tiene voz, es una crisis en mute...

Desde es 2008 la educación pública en el país se declaró como gratuita, y se aseguró el acceso a la educación a miles de jóvenes ecuatorianos que esperaban esa accesibilidad para poder desarrollarse profesionalmente, pero nadie habló acerca de la "masificación" que ya existía cuando la educación era pagada, y que empeoró con esta medida. 
Entonces, sí, todos tienen acceso a la educación pública que hace un año tenía como filtro una prueba de ingreso y hoy en día se trata de mejorar con un sistema de exámenes unificados al graduarse como bachilleres, pero en el caso de la Facultad de Medicina, hablamos del ingreso a una facultad donde en los primeros semestres el promedio de alumnos por paralelo es de 100, y la capacidad promedio por aula es de 70 estudiantes, una facultad con más de 7000 estudiantes matriculados y  24 aulas y 2 galleras. 
A un alumno al matricularse no se le entregan horarios de clases, ni el aula asignada para recibir cada una de sus materias, sólo se le indica el nombre de su profesor. Al menos en los primeros semestres se debe "corretear" tras los profesores, y tras un par de llamadas coordinar directamente con los profesores esos detalles, aunque lo más probable es que deba preguntarle a alguien que ya pasó por ese paralelo y esperar que no hayan existido modificaciones, más adelante será menester del representante acercarse a la entidad hospitalaria correspondiente para coordinar las clases. Superado ese trajín de los primeros días, tendrá que comprar los libros que serán la referencia bibliográfica para sus exámenes, libros que muchas veces vienen en las ediciones más antiguas porque su catedrático así lo exige, cerrándose a la actualización. En otras ocasiones comprará los libros "de la cátedra" o el que fue publicado por su docente. Da lástima admitir que estos libros no parecen haber tenido una revisión, ni siquiera ortográfica mucho menos del contenido. Durante el semestre, sus horarios serán sujetos a cambios sin previo avisos, incluyendo ausencias injustificadas por parte de docentes, lo que conlleva a una tasa de ausentismo estudiantil realmente alta, y no solo por esos cambios de horario sino también porque hay muchos "docentes" sin ninguna preparación pedagógica, (existen los que son observadores: se sientan a observar a sus alumnos exponer sus diapositivas, están los cansados: tan cansados de todo que llegan a clases a dormirse y sacar en cara a sus alumnos que están cansados y que son maestros solo porque quieren, porque ni su sueldo lo justifica, también están los lectores: llegan a leer diapositivas, en el mejor de los casos hechas por ellos mismos). Los docentes reales, los que generan un espacio para la discusión científica, los que exigen razonamiento y son conscientes de la importancia de la formación de los futuros médicos son pocos, y para colmo, a muchos se les compró la renuncia, otros se han jubilado por la edad y otros simplemente cansados de vivir entre la injusticia han preferido dedicar más tiempo a ejercer que a educar. Además, al finalizar el semestre empiezan las sorpresas, por un lado las de los estudiantes que han sido perjudicados en sus notas ya sea porque no coinciden con las que esperaban, y no hay documentos para constatar su nota, o las de los que por un "bien común" deban permitir que el profesor encargado modifique a su parecer las calificaciones sin importar quién salga perjudicado porque la mayoría son beneficiados; pero tampoco olvidemos las sorpresas de aquellos que pasan el semestre por corrupción, que puede ser vista en todas sus presentaciones (copia, robo de exámenes y/o claves, extorsión, intimidación, acoso, suplantación de identidad...). Los métodos de evaluación son cuestionables, pero cada caso merece su análisis individual.

Eso en una visión general, ahora hablemos de casos específicos, matriculan en un semestre un número de alumnos, luego los distribuyen en los hospitales que están a disposición, pero sin tener la capacidad para tantos alumnos, exigiéndoles un externado obligatorio que luego deberán completar consiguiendo (casi por autogestión) otras plazas, no existe aula donde todos puedan recibir clase dignamente, y deberán ir a clases aún cuando no tengan donde sentarse. 


Las leyes pretenden ser cada vez más exigentes con la práctica médica, pero no asegura una educación a la altura. Se reestructura la administración  de salud exigiendo que se acuda primero a un centro de atención primer nivel, pero no se dota a esos centros con todo lo necesario, los médicos existentes no son suficientes para la cantidad de demanda; no sirve de nada un médico para emergencias 24 horas si no tiene a la mano un laboratorio, imagen o farmacia las 24 horas, porque tiene una presunción diagnóstica sin poder ser confirmada o un paciente que no tiene acceso al tratamiento completo inmediato. Y en casos graves, se harán referencias, se perderá tiempo en conseguir transferencia porque no hay capacidad en los hospitales. Y también se regulariza la situación laboral de médicos poniendo como exigencia en el sector público las 40 horas semanales, pero los hospitales donde esa cantidad de médicos trabajan no ha sido modificados para la cantidad de habitantes actual, son los mismos médicos trabajando el doble de tiempo, pero con el mismo número de consultorios, de quirófanos, de camas.


Estos y muchos otros detalles son los que determinan que nuestra educación está en crisis. Se dijo por muchos años que los estudiantes de la Universidad Central eran una voz fuerte y unida, pero hoy en día, aún cuando hablamos de haber erradicado, de nuestra facultad en especial, la politiquería, nos hemos olvidado de cómo reclamar nuestros derechos, somos acallados fácilmente. Unos son silenciosos, sólo prefieren no quejarse y luchar por su cuenta, otros silenciados por el miedo a las represalias. Hace unos días, a los internos de un hospital pediátrico se les retiró sus plazas en el mismo porque exigían su derecho a recibir comida durante sus turnos; esto solo es un ejemplo de que las represalias existen. y que no hay quienes quieran correr riesgos, peor si ya está en semestres avanzados y solo quieren terminar la carrera.

A través de redes sociales o blogs como éstos somos muchos los que intentamos mostrar que NO ESTAMOS CONFORMES CON ESTA SITUACIÓN, y que nos quejamos porque nuestro cambio de actitud personal no es suficiente para cambiar lo que está sucediendo. Hay quienes dicen que estudiamos bajo un sistema "socrático", pero no sé que modificación válida pueda tener ese sistema si no hay moduladores para guiar la discusión científica. En una época de MBE muchos ven como suficiente la autoeducación, pero más allá, está la adquisición de destrezas que si requiere a un observador calificado, a un docente, a un referente. 

El silencio es tan  profundo que se demolió el auditorio para construir un edificio con parqueaderos y un nuevo auditorio, y nadie pensó en quienes utilizaban ese auditorio, dónde serían reubicados; qué harían con los usuarios del parqueadero que sería cerrado como parte del perímetro de seguridad para la construcción de la nueva obra, usuarios que incluso compraron una tarjeta para un año de uso de un parqueadero que nadie advirtió que sería cerrado; cómo solucionarían el paso de los estudiantes por su facultad que sería obstruida por esta obra. ¿Tema viejo? Son casi 3 meses de esto, y nadie excepto nosotros lo sabe. Los que usábamos ese auditorio nos quedamos sin aula, las personas que tienen auto deben estacionarse donde quepan, dejar su auto en la calle o mejor ir sin carro, y un "puente" provisional no ha solucionado en mucho los minutos que genera de retraso el tener que circunvalar la facultad para ir de un edificio a otro. Así de callados estamos...

¡Ánimos!... No seremos todos, pero si seremos muchos los que a pesar de la adversidad conseguiremos la excelencia que buscamos, aún cuando no sea gracias a la facultad... Sigamos dando ejemplo, y mientras podamos, mostremos nuestra inconformidad, no discutiendo con los mediocres optimistas adaptados a este sistema podrido, si no uniéndonos entre nosotros para apoyarnos, y buscando que se tomen medidas al respecto de los problemas más puntuales, y siendo generosos con las generaciones que nos siguen. El trabajo es duro y es diario.

Actualización al 20/5/2016
Escribí esta entrada hace casi 4 años, y no veo que la crisis se esté solucionando. Ya no soy parte de la Universidad (quizás ya no hay el mismo número de alumnos, se ha solucionado lo de la construcción del nuevo edificio)... pero ahora veo problemas peores...
Hace años no se abren los posgrados clìnico-quirúrgicos de la UCE, no existe avance ni en el sector privado ni público para abrir nuevos programas de posgrados, son necesarios los cursos de nivelación para quienes quieran postular en otros países a estos posgrados dejando en evidencia las falencias del pregrado en este medio,  no existen plazas de trabajo para médicos generales, Eso como una visión general, y sin que como gremio hayamos logrado algo al respecto...

jueves, 5 de julio de 2012

Ya no hablemos de corrupción...

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Decimos "corrupción" y sin duda mencionamos un delito, genera reacciones diversas en quienes la escuchan; el problema comienza cuando vemos y vivimos corrupción, somos testigos y partícipes. Ya no sé si el cansancio que genera hablar de la corrupción es justamente por esa cotidianidad, y por el deseo de ocultar que somos corruptos, que somos parte de la "acción" y/o del "efecto" de corromper.

Podría hablar de corrupción y hacer sonreír a muchos (como si fuera un like, +1 o RT) por complicidad, por sentirse narrados en las ironías, como ya ha sucedido en otras publicaciones sobre este y otros temas, podría mencionar las muchas veces que con mentiras o "astucia" conseguimos excusarnos o justificarnos por lo que no hicimos bien y corrompemos algo establecido, sea por ley o convivencia. Pero ya no quiero hablar de corrupción, quiero hablar de "excepción", de aquello que al fin nos separará de lo común que es esta cotidiana corrupción.



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Excepciones totalmente posibles en muchos ambientes.



Quiero hablar de la excepción de los que al encontrar una moneda en el suelo se la devuelven a quien tenía el bolsillo roto, por supuesto, si ha sido notorio, porque no podemos negar que existe la suerte de quienes al caminar van haciendo su pequeña fortuna. La excepción de quien ve que algún conocido ha olvidado algo de valor, y lo guarda y cuida como propio para poder entregar de vuelta a su propietario ese bien. 

Esa excepción de quién estudia para obtener una nota a la que pueda llamar suya, tener la valentía de mantener sus ojos en su evaluación e impedirse por 2 segundos la solidaridad de querer compartir con el de su lado, ser de los excepcionales que piensan que un examen debería ser casi tan personal como ir al baño donde nadie tiene que ayudarnos para realizar nuestro acometido. 


Sembrar en nosotros una especie de amor a las filas que nos permita entender que quien llegó primero, tiene igual o más prisa que nosotros, y que el de atrás también quisiera evitarnos, así que simplemente ocupamos el lugar que precisamos en esa fila. 


En la calle y en la vida, disfrutar tanto del verde de nuestro semáforo como del rojo, así como aprovechar cuando vamos en la vía principal porque hemos de parar cuando vayamos por una alterna. 


Entender que siempre hay un mínimo y un máximo, que cuando no logremos el mínimo se necesita sacrificio y valor para seguir intentando llegar al máximo, y que mientras se está en el promedio solo se es un número más, y se debe ser perseverante porque el objetivo siempre es el mismo: el punto más alto. 


Comprender que las cosas tienen precios que nos permiten comercializar, pero tener la objetividad para determinar qué es lo que en nuestra vida realmente merece darle un valor y no pagar por ello. Poder decir que esas cosas las hemos ganado, que no es igual que haberlas comprado.


La excepción de alzar la voz para halagar, felicitar, agradecer; reclamar en el tono justo para que nos escuchen  y que sea el mismo tono en el que queramos que nuestro pedido sea respondido.


Quizás muchos cuando hablan de la corrupción lo dicen como algo normal.... tal vez es la hora de empezar a hablar y actuar de manera excepcional.


Sé que muchos se irritarán al leer esta publicación, y estarán en desacuerdo. Por eso para dejar de hablar de corrupción, se debe hablar con gente excepcional, con las personas diferentes.

sábado, 16 de junio de 2012

¿La tecnología ha mejorado la comunicación o lejos estamos mejor?

Imagen tomada de www.desmotivaciones.es
La comunicación a través del tiempo ha sufrido cambios que sin duda han marcado a cada una de las generaciones cuyo progreso fue acompañado por aquellos inventos que prometían mejorar la comunicación. Algún día nativos usaron las señales de humo, desde la existencia de la escritura se dejaba huellas de antiguas culturas, con la invención del papel ya se pudieron enviar cartas aún cuando se dependía de quien las llevase. En 1833 con la invención del telégrafo mejoró el envío de mensajes importantes a largas distancias. El teléfono inventado alrededor de 1860 comenzó siendo un aparato mecánico que permitió a su inventor comunicarse desde su estudio a la habitación de su mujer enferma, y que sigue en vigencia siendo uno de los medios de comunicación más usados, y que con todas sus mejoras llevó a que se desarrollaran los teléfonos móviles o celulares, que en primera instancia fueron desarrollados para tener comunicación durante la segunda guerra mundial y posteriormente se fue perfeccionando su sistema hasta que hoy en día gran parte de la población tiene acceso a esta tecnología. El Internet, la red de comunicaciones más usada en el mundo, también tuvo su origen en el siglo XX cuando se intentaba conectar 2 computadoras o más, hasta que en los años 80 se volvieron famosas estas redes, lo que dio paso a la creación de la World Wide Web (www) generando una infraestructura de comunicación digital sin precedentes, con muchas implicaciones tanto tecnológicas como económicas, un fenómeno antropológico social sin duda. Sobre ésta infraestructura se desarrollaron también nuevas formas de comunicación como las redes sociales, los "blogs" (como el presente), los servicios de mensajería instantánea y de videollamada/videoconferencia.

En fin, todo ese vertiginoso desarrollo tecnológico sufrido en el siglo XX con perfeccionamiento en el actual, ha llevado a un cambio en las formas de comunicación que tenemos entre nosotros actualmente. Nadie piensa hoy en enviar señales de humo, y las cartas son un romanticismo al borde de la extinción, excepto aquellas que constituyen un documento legal, caso contrario han sido reemplazada por "cartas electrónicas" o e-mails. Acerca del uso del telégrafo, con poca certeza, puedo decir que es algo caduco, e inclusive son pocas las personas que aún conocen el código morse. Pero el teléfono sigue siendo usado por todos, aunque lógicamente ha cambiado mucho en su aspecto desde su invención, y también es hoy un recurso de fácil acceso y hasta considerado servicio básico. En cuanto a los teléfonos celulares, son cada día más usados y más sofisticados, con mayor cantidad de aplicaciones por lo que son un instrumento casi imprescindible para quienes lo poseen, lógicamente no para todos; el cual en cuanto a comunicación ya no solo permite la realización de llamadas de voz sino de mensajes de texto, mensajería instantánea a través de sistemas de datos e Internet, y las transmisión de mensajes multimedia. Y el Internet usado desde computadoras (en todas sus presentaciones), teléfonos y su combinación: las modernas tablets, es usado por todos en distintas medidas.

Me pregunto ¿tanto avance y progreso ha llevado a una mejor comunicación o todo lo contrario? Yo percibo que cada vez es más fácil sentirse cerca de los que están lejos, pero así mismo es más fácil sentir ausentes a los que están cerca. 

Imagen tomada de www.desmotivaciones.es
No será difícil para nadie recordar la última vez que una conversación fue interrumpida por el sonar de un celular, que al ser contestado cortó tantas ideas, emociones o sentimientos, o incluso dañó el momento, esa llamada "corta notas" que pocos evitan. Cuántos de nosotros no hemos intentado sostener una charla con alguien que a nuestro lado está con su mirada clavada en la pantalla de su celular, sonriéndole como si fuera este objeto la fuente de su enamoramiento, alegría o enojo. O cuántas veces hemos sido nosotros mismos los que por ver esa pantalla nos hemos perdido gran parte del relato de un amigo, la mitad de una clase o aquella parte importante de la película que ahora ya no comprenderemos. ¿Cuántos amigos se tiene en Facebook, Twitter o MSN y cuántos de ellos están presentes en tu vida como tal, como materia, como personas, como una mano amiga o un abrazo? sabemos más de nuestros amigos (y enemigos) porque vemos sus fotos y publicaciones dándolas todas por certeras, porque si dicen que están felices deben estarlo, porque si dicen que están tristes es que están destrozados, porque si son enamorados y se "postean" o tuitean todo el día es porque el amor es verdadero, y quién no ha escuchado que una relación no es oficial hasta que no se publica... Inclusive las redes sociales son el medio de expresión de las necesidades más básicas: tengo hambre, ¡qué sueño!, necesito un abrazo, y cuantas más... Muchos llegan de largas jornadas a encerrarse en su habitación a comunicarse con sus cyber-amigos teniendo a su familia presente a tan solo una puerta de distancia, y porque excluir a aquellos que con mil personas a su alrededor diariamente han preferido enamorarse de una imagen y una voz a través de un computador. 

Resulta cómico encontrarnos a nosotros mismos reflejados en algunas o (quién sabe) todas estas situaciones, y es tiempo de admitir que esa es la realidad de nuestra comunicación actual, y que hay que sacarle el mayor provecho, y evitar sus desventajas o malos usos. ¿Para qué llamar si se puede decir algo en un texto? ¿A quién no le alegró reencontrar a un viejo amigo a través de una red social? Un chiste tuitero no le cae mal a nadie, y que facebook te ayude a invitar en 5 minutos a todos tus amigos a un evento es genial. Mencionar cada una de las ventajas y diversiones sería algo absurdo, porque las conocemos y las vivimos. 

Pero, ¿de qué sirve tener tan buena comunicación a distancia, si las personas a nuestro lado no pueden comunicarse con nosotros?, algunas personas están empezando a vivir algo que me he permitido llamar  "esquizofrenia tecnológica", se están desconectando de la realidad, lo cibernético es más importante que lo real, lo tangible; recibimos más besos y abrazos virtualmente que en persona; muchos están tan preocupados por tener "evidencias" para publicar sus momentos especiales que casi ni los viven; ya no se toma una foto, se toman 5 o 6 para ver cuál está más bonita para el perfil. Ir a ver a un amigo es algo poco practicado, si en vez de desplazarte en a ciudad puedes visitar su perfil, poner 1 o 2 "likes" o darle un RT o #FF y demostrarle tu presencia en su "vida".... Con tantas publicaciones que ya cuesta hacerse responsable de lo escrito, de lo comentado, y así también se han perdido los "derechos de autor" de esas publicaciones que a veces siendo robadas van sin la insignia de su verdadero autor, y de aquellas que siendo originales luego las encontramos en perfiles de otros. El celular nos ha convertido en personas disponibles 24 horas para quienes no están a nuestro lado pero pueden llamarnos, pero nos ha distanciado de quienes sentados a nuestro lado ni siquiera pueden terminar una frase, es que algunos hasta interrumpen su sueño por una llamada, y ni que decir de aquellos imprudentes que manejan un auto y por atender a alguien que no está presente se olvidan de conducir el vehículo que está en sus manos. Y a todos nos falta el tiempo para un millón de cosas, pero es más grave para algunos que les falte minutos en su celular.

Invito a la reflexión personal sobre el uso que estamos dando a los medios de comunicación y si estamos ayudando al mejoramiento de la comunicación o si lejos estamos mejor.

Esto es un escrito dedicado a todas esas personas a las que he faltado el respeto poniendo más atención a mi móvil que a su presencia, que me ha importado más sus publicaciones que sus acciones, a todos aquellos para los que he estado presente en su muro y perfil pero muy poco en su vida últimamente, pero también a aquellas personas que gracias a estas facilidades tengo la oportunidad de seguir comunicándome con ellas.

viernes, 25 de mayo de 2012

Soliloquio de un ser humano en su condición de serlo


“Quien no ama la vida lo suficiente, no la merece” (Leonardo Da Vinci)

Sin saber con precisión el porqué, el ser humano siempre ha pretendido buscar el responsable de lo que nos pasa (por ejemplo: la Vida, el Destino, o un dios) sin tener en cuenta la responsabilidad propia ante sus actos.
Aparte de que si pudieran medir cada uno de sus pasos con “causa y efecto”, no serían humanos, pues ‘humano’ viene a ser de cierta manera sinónimo de error o caída.
Pero no es que lo sea concientemente, o sea, nadie monta una empresa para fracasar y/o quebrar, nadie se casa para divorciarse o enviudar, aunque es probable que suceda.
Y, ¿qué es una probabilidad?
Solo la advertencia de que todo puede suceder, de que puede ser (aparentemente) beneficioso o perjudicial.
No obstante, como dijo José Saramago, el bien y el mal no existen como tales, sino que cada uno es la ausencia del otro.
Es como argumentar que “Dios no ha vencido al Diablo porque sin él, su bondad no podría ser comparada, y aún así al Diablo le conviene la expansión de Dios, pues los límites del primero son iguales a los del segundo, ni un paso más, ni un paso menos”
La idea no es ser cursi sino realista en el sentido “poco-práctico” de la palabra, es decir, considerar que el ser humano se compone de una cabeza, un tronco y extremidades, en otras palabras: intelecto, sentimientos y cuerpo (física e instintivamente). Y como obvia necesidad, todos estos deben ser nutridos: Buscar la información adecuada que ayude a desarrollarse al entendimiento; brindar cariño y mostrar afecto (también que se vean retroalimentados) para sentirnos tomados en cuenta en nuestro mundo; y, acicalarse, apasionarse, excitarse, que se cumpla una homeostasis corporal personal.
Entonces el problema aparece cuando el equilibrio entre las necesidades de estos tres fundamentos no se haya, y uno de ellos es descuidado (o solo uno es tomado en cuenta).
Es fácil caer en el consentimiento al cuerpo, pues en él se notan más las necesidades.
Mas, al ritmo que va el mundo, instruirse intelectualmente se ha vuelto un requerimiento indispensable, a pesar de que lastimosamente no se toma en cuenta una protección para evitar la entrada de información alienante e incluso dañina.
Entonces la sensiblería, toma un circuito aparte, que se conforma con amistades aparentosas o cariños superfluos. En fin ¡la diafanidad ya no importa!
¿Acaso no son las tres, una sola? ¿Por qué no se cuidan las tres siempre?
He ahí otra pregunta a aquella lista de las “preguntas mundiales casi irresolubles por hombres lúcidos”.
Sería bueno medir las consecuencias de cada acción en torno a estos tres parámetros involucrados.
Si lo hacen por cegarse  o engañarse, que lástima que los únicos afectados sean sí mismos.

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