Hoy,
26 de Septiembre, a propósito del Día Mundial de la Prevención del Embarazo Adolescente, quiero hablar de nuestra responsabilidad como sociedad en esta
triste realidad que nos ubica en el primer lugar en la región Andina como el
país con más embarazos adolescentes.
No hablemos del embarazo como ese acto
natural por el cual una mujer da vida, tampoco del adolescente como el humano en una etapa de cambios "caótica" en su vida...
El embarazo es un riesgo que se asume cuando se inicia una vida sexual activa, y ahí es cuando involucramos a los adolescentes, porque es natural que sea en esta etapa cuando se despiertan las hormonas, y esa curiosidad por explorar su cuerpo y experimentar cosas nuevas.
En otras palabras: se despiertan las ganas! ganas con memoria de especie!
Ya no es época para ver el sexo como la manzana prohibida! es tiempo de hablar, hablar serio y claro.
De saber que la mejor manera de proteger a nuestros adolescentes es ayudar a que puedan vivir su sexualidad, si así han decidido, de manera abierta, con acceso a métodos de protección, sin ser juzgados, ni tener que esconderse, pero por sobre todas las cosas: CON DERECHO A INFORMARSE!
Sobre métodos de protección, sin duda, hay muuuuucha información, pero jamás serán efectivos si no nos educamos sobre cómo usarlos, sobre quién tiene que usarlo, y que tengan una supervisión profesional (médica) adecuada.
Como miembros activos de la sociedad, debemos proteger a los y las adolescentes de la interrupción de sus estudios, del abandono de sus sueños, metas, objetivos.... protegerlos de un pensamiento retrógrado que lleva a que sean vistos con lástima o prejuicios.
¡Dejemos los tabúes! Que todos los jóvenes tengan apoyo en sus decisiones respecto a su sexualidad!... Que sea igualmente respetado quien quiere conservar su virginidad por tiempo indefinido como quien ha decidido iniciar su vida sexual, que tengan con quién hablarlo, cómo protegerse. Esa apertura de espacios no solo nos permitirá evitar tener madres en la adolescencia, también protegeremos su salud mental y emocional, y mejoraremos el entorno social en conjunto.
Cuando hablamos sin pelos en la lengua, sabemos que todas queremos ser unas "mamacitas" pero no por madres sino por "buenas".
Difundamos este mensaje, dejemos atrás esas ideas arcaicas que tienen a nuestra juventud desinformada.
ECUADOR HABLA SERIO!


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