miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Ambientalistas o noveleros?

Estamos frente a una situación penosa: la explotación del Yasuní, incluso los empresarios lo saben, pero independientemente de todos los argumentos que tiene esta discusión, con este artículo quiero rechazar los comentarios ecologistas ridículos, o mejor dicho, los comentarios ambientalistas de personas inconsecuentes.

No se puede olvidar ni ignorar que existen verdaderos activistas ambientales, que su lucha no es de ahora, ni dejan su lucha en comentarios polémicos en sus redes sociales... tampoco se puede dejar de lado que en el mundo entero hay una corriente pro-ambientalista porque empezamos a sufrir los estragos de todos los atropellos que como especie le hemos propiciado a nuestro planeta, nuestro hábitat, el cual no hemos sabido respetar, hemos sido desconsiderados en demasía, hemos sido una sociedad egoísta inconsciente de que somos parte de un ecosistema compartido

Y en la parte que entra mi crítica es en esa absurda posición de que todos ahora se quejan por una decisión política cuando en su diario vivir son unos cuantos más de los que viven en total confort sin tomar medidas personales con respecto al cuidado ambiental, es esa doble "moral", esa incongruencia entre su aparente forma de pensar y su forma de vivir.

En nuestro país aún no es común que en las casas haya clasificación de la basura, ni siquiera entre orgánica e inorgánica; pocas personas llevan sus "desechos" tecnológicos y baterías a un lugar de acopio para su correcto procesamiento. El 90% de las personas realizan sus compras sin fundas reusables (es más, muchas personas le ponen doble funda por si acaso se desfonde el empaque); todavía hay quienes botan su basura en las calles y playas (a la vista y paciencia de muchas otras personas). Mucha gente compra para cada año escolar una caja de colores cuando la del anterior año aún no se acabado, igualmente los lápices, compra cuadernos nuevos, de marca, de gran calidad de papel, no recicla las hojas mal impresas o que ya no necesita... 
Y ni hablar del tiempo promedio de cada persona en la ducha, de quienes lavan sus automóviles con mangueras, de quienes queman la basura... Cada que se suben a su auto en el que se trasladan solos piensan en lo feo del tráfico, pero no en la proveniencia del combustible que están gastando ¿Cuántos se quejan del impuesto verde? ¿Cuántos revisan las emisiones de sus autos por consciencia?¿Cuántos hemos plantado un árbol? 

Es difícil salir de esa zona de confort pero no imposible, aún tenemos pequeñas soluciones para un gran problema en nuestras manos. 

Sinceramente, creo que todos hubiéramos deseado que toda la comunidad internacional, y aún la empresa privada nacional hubiera apoyado con más énfasis la iniciativa de preservar intacto el Yasuní, pero ahora la cuestión es si debemos seguir quejándonos o empezar a hacer algo a diario por el planeta, sin presumir ni discutir, simplemente poner nuestro granito de arena.

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