Para ningún ecuatoriano es novedad la emergencia decretada en el país por los más de 20 incendios diarios, que no pueden ser atribuidos directamente al sol de verano, porque se ha demostrado la intervención de la mano del hombre en provocarlos, y porque nunca antes había sido tan alta la incidencia de estos flagelos.
Las consecuencias van más allá de la capa gris que cubre muchas ciudades y ese panorama desolador en que se han convertido nuestros antes verdes paisajes. Son especies de árboles autóctonas que tardarán más de 2 décadas en repoblar las laderas que hemos perdido, son cientos de animales, algunos en peligro de extinción, los que han muerto incinerados o han quedado heridos. Son muchas las especies de aves que ahora estarán migrando buscando alimento y un nuevo lugar para establecerse.
Es como si nuestro país hubiera sufrido un cáncer de pulmón, y ahora lucha por respirar, y darnos a nosotros el oxígeno. Es un daño irreparable. No cabe en mi cabeza qué clase de individuo puede provocar este tipo de desastres.
Es cierto que es poco lo que la mayoría podemos hacer ante esto, sin embargo, ahí están nuestros nobles bomberos, en su mayoría voluntarios, combatiendo el fuego por nosotros. Fuego con consecuencias aún no establecidas, no se ha podido determinar la magnitud de los incendios, porque aún hay fuego en distintos puntos del país. En una entrevista el comandante del cuerpo de bomberos de Quito hizo la aproximación de que el territorio quemado era como si se hubieran quemado 20 Parques Metropolitanos, sólo en Quito. A eso habría que actualizar la aproximación ya que esto fue hace unos días, y porque habría que sumar las hectáreas afectadas en otras partes del país.
He escrito una carta a nuestros bomberos en homenaje a su gran labor, la comparto también con ustedes:
Un
afectuoso saludo a ustedes, ciudadanos
ilustres.
No puedo hacer
más que escribir una carta, porque no tengo su valentía de meterme entre llamas
para precautelar la vida y los bienes de mis conciudadanos. Sé escribir, y también
sé admirar, sé que son las personas como ustedes, las que con dedicación e
intereses humanos hacen de este mundo un lugar aún habitable, y sobretodo a
esta nuestro país, Ecuador, un lugar acogedor. Gracias a todos los que hacen de
esta labor admirable su trabajo diario, y a los que voluntariamente entregan su
tiempo y esfuerzo. Son ustedes los que apagan el fuego para mantener viva la
esperanza de las personas, y frente a este desastre natural que nos agobia,
también son las esperanzas de conservar nuestra fauna y flora tan rica y única
en el planeta.
La palabra
gratitud no alcanza, su valentía y entrega no tienen precio. Mis palabras
espero no sean llevadas por este fuerte viento de verano, porque tienen raíces
en mi más profundo respeto, admiración y cariño por toda su labor. Sigan
adelante con su misión.
Atentamente,
Catalina Espina,
Extiendo mis saludos y gratitud a los cuerpos de bomberos internacionales que han arrivado a ayudarnos
mmm
ResponderEliminarla verdad, te felicito por el blog tienes lo que a muchos nos hace falta (y en la carrera que seguimos mas aun) la facilidad de comunicar y expresarte, pero te recomiendo que plantees temas distintos, o perspectivas menos obvias, la carta a qui no sirve de nada si lo que quieres es agradecer has que llegue esta al cuerpo de bomberos y el resto del documento no dice nada mas que lo que todos vemos, me expreso? plantea temas que hagan pensar, que te dejen una inquietud, que hagan al lector cuestionarse, involucrarse y por que no identificarse.. tu blog es una excelente iniciativa úsala bien:)
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